A balazo limpio: Luis Roso se enfrenta a nuestro cuestionario.

¿Qué tiene la novela negra para haber llegado hasta el favoritismo de los lectores?

Creo que es un género que sigue unos patrones fijos (la investigación, el crimen, etc.) que da cierta seguridad al lector de lo que va a encontrarse. Le permite pisar sobre seguro. Y sin embargo, a la vez permite al escritor introducir todo aquello que deseé: crítica social, largas descripciones, diálogos sobre cualquier tema, etc. Es un género de estructura fija, pero a la vez versátil.


- ¿No correremos el riesgo de saturarnos todos y agotar el género?

Se corre el riesgo y de hecho creo que está ocurriendo. Lo mismo que con las películas de superhéroes, por ejemplo. Llega un punto en que hay demasiado, y es más difícil destacar y que aquello que vale la pena llegue al lector, porque este está saturado.


- ¿Usted se sintió desde siempre atraído por este género?

Por este y por todos. Leo cualquier género. La novela negra es uno de mis favoritos desde siempre, pero no el único.


- Ahora que han pasado algunas décadas de expansión, ¿se atrevería a valorar la evolución que ha tenido el género en España?

Llevo poco tiempo en esto como autor, así que no sabría decirlo exactamente. Pero creo que la evolución ha sido buena. En los años 70-80 eran unos pocos autores, algunos muy buenos, pero pocos y mal vistos. Hoy somos muchos, algunos muy buenos también, pero con el problema que antes decíamos: quizá hay demasiado.


- Elija a un personaje y a un autor del género a quienes les hubiese gustado conocer.

Conocí a Philip Kerr el año pasado, así que cumplí con esa parte de conocer a mi autor favorito; otra cosa sería conocer a su personaje, Bernard Gunther. Si tuviera que escoger a alguien más lejano, me quedo con Agatha Christie, aunque no sea estrictamente de novela negra.


- ¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?

Me han traído los organizadores, que me han invitado. La verdad es que no conozco apenas nada de Cartagena (más allá de algunos atractivos turísticos, me refiero), y por tanto espero descubrir una ciudad y una región para mí desconocidas, descubrir a su gente y hacer algunos amigos del mundillo.


- ¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?

Métodos poco sofisticados. A tiros o a golpes.


- Ahora una complicada: elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.

Estaría a punto de decir que Donald Trump, pero no: si lo asesinaran eso crearía una ola de solidaridad con su figura y su mensaje, y sería contraproducente. Es mejor dejarlo vivo. Así que puestos a cargarse a alguien, yo mismo sería una buena víctima. Escritor novato asesinado antes de que se sepa si va a llegar a triunfar realmente en el mundo de la literatura, muerto en un duelo a pistola con un compañero/a con el que se enemistó en un festival literario.


- ¿Cómo podemos valorar el papel de la mujer en la novela negra actual?

Ahora mismo, bueno, aunque mejorable (y está mejorando). Tenemos grandes autoras conocidas no solo entre expertos, sino para el gran público: Alicia Giménez-Bartlett, Dolores Redondo, Nieves Abarca, Susana Martín Gijón, Laura Gomara… Y en el panorama internacional Camila Lackberg o Donna Leon, por poner solo dos.


- ¿Por qué se fue hasta los años 50, qué tiene de atractiva esa época para una trama negra? ¿No le tienta escribir sobre su época?

La dictadura de Franco fue una época oscura, donde se practicaba la violencia desde las instituciones, donde regían la ley del silencio y la censura, y donde la corrupción y el amiguismo campaban a sus anchas… En otras palabras, un contexto perfecto para ambientar una novela negra. Sobre escribir de mi época, todo llegará, pero por el momento no me resulta atractivo. Me atrae más la ambientación histórica.


- ¿Hay algo más peligroso que el poder a la hora de cometer un crimen?

El poder suele amparar cierto tipo de crímenes, aquellos que no suponen un ataque al sistema sino que lo perpetúan (la corrupción, por ejemplo), y castiga terriblemente aquellos crímenes que suponen un ataque al sistema. Muchos poderosos son criminales, otra cosa es que nadie vaya a juzgarlos.


- Aguacero y Primavera cruel, dos éxitos, ¿cómo se sobrelleva eso, ha sentido algo de vértigo de cara a la próxima?

No lo sentí con mi segunda novela, Primavera cruel, ya que se trataba de una segunda aventura de mi inspector Ernesto Trevejo, que ya había debutado en Aguacero, pero sí lo estoy sintiendo a la hora de escribir algo distinto, sin saber si gustará al público. De hecho, he escrito una tercera novela que no llegará a ver la luz por decisión personal, y ahora mismo estoy ocupado escribiendo una cuarta.


- Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.

Ninguno. Que lea lo que le apetezca y sea feliz leyendo.


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